lunes, 22 de noviembre de 2010

LOS SENDEROS DEL ALMA DE DAVID ANTONIO SORBILLE

David Antonio Sorbille

LOS SENDEROS DEL ALMA


Año 2001


Colección Primer Premio de la Editorial 3+1

Director: Eduardo Monte Jopia

Prólogo: Hugo Rocha


ISBN: 950-868-035-0
16-11-2001
©by David Antonio Sorbille


Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Para la reproducción por cualquier medio del contenido de esta
obra registrada deberá solicitarse expresa autorización al autor.


Diseño de tapa:
Daniela Laura Sorbille

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
República Argentina


Dedico a Silvia y a mis hijos
estos poemas que continúan los
pasos de Las huellas del silencio.



“porque un sabor eterno se nos
ha prometido y el alma lo recuerda”.

LEOPOLDO MARECHAL



PRÓLOGO


Prologar a David Sorbille es un gusto intimo, es saborear la amistad en una copa de cristal limpio en la quietud de la noche abarcando en la mente: hechos, circunstancias y sabiduría. El autor sella con su dominio en las letras la particularidad de expresión. Compacta al extremo las frases, comprime la esencia dejando su sentir profundo en un frasco pequeño. Pero, al instante despliega extendiéndose con su pluma libre los andariveles que le permiten la amplitud de su alma. Este manejo que pareciera de dos autores diferentes, hace que no se vea encasillado por un orden establecido y lo muestra en la maduración de la escritura con un autentico arte propio. Es allí cuando David Sorbille se quita el ropaje de su timidez y se reviste del poeta innato que lleva en su interior cabalgando sobre la llanura, como el Quijote contemporáneo desafiando a los molinos de viento que a cada paso sorprende al caballero. Nos transporta a la belleza que eleva la conducta humana, aquella que transparenta un sentir único y puro. Y nos regala parte de su alma al decir:

"el cuerpo
desnudo
la oscura
fortaleza
el dócil espejo
que recibe
la sombra
de tu amor"

En el cuenco de una mano cabe esta poesía, pero tiene la virtud de cubrir la inmensidad de una vida. Su horizonte abarca la amplitud de todo lo que su mente absorbe: alegrías y reconocimientos. Destellos que llegaron hasta su puerta y él supo darles hospitalidad merecedora. En su vasta alforja incluye un hermoso poema dedicado: "A los Viejos inmigrantes". Justo homenaje a quienes forjaron un país trayendo el deseo de trabajo, la sencillez del alma, y el tesón de las luchas: ... "vacilante entre el fastidio / y la ilusión de pensar en mañana / mientras tanto escribo / busco pistas a mi lado / y encuentro el viejo reloj / con la hora detenida / cuando el abuelo lo dejó".
Encontrarán en "Los Senderos del Alma" la luz clara que guía, el sabor de tiempos y el aroma de aquella flor que a veces encontramos al borde del camino.

HUGO ROCHA



Destellos




un vaso
de agua
en la mesa
a oscuras

un sensible
momento
de pausas
y ensueños



un intercambio
de signos
una excusa
apropiada

un viaje
que se inicia
con las huellas
de una ausencia




voces
en la mañana
rumores
de intenso follaje
pájaros que sueñan
con melodía
en las alas




tan sólo
una sonrisa
un conjunto
de imágenes
apenas dibujadas
en el cielo
de nubes
itinerantes




el sueño
y el recuerdo
el inusual
encuentro
con la palabra
deseada
en el árbol
de la vida




apenas
un gesto
un sutil
movimiento
que agrega
esperanzas
a la vibración
de tu alma




no puedo
imaginar nada
sin antes
amarte
en el azul
terciopelo
de nuestros
deseos




el cuerpo
desnudo
la oscura
fortaleza
el dócil espejo
que recibe
la sombra
de tu amor




pequeños
poemas
imágenes
verbales
en la dulce
melancolía
de las íntimas
caricias




silencio
mi vida
apenas
una hoja perdida
que va
y viene
muy cerca
de tu orilla




una mano
envuelve la tuya
en la noche
desnuda
mientras arden
las cúpulas
en la ciudad
inmóvil




palabras
en penumbras
ventanas
abiertas
nubes cálidas
y rebeldes
balanceándose
sobre tus piernas




lejos
de todas
las voces
y el tiempo
nuestros hijos
creciendo
y murmurando
tu nombre




eternidad
de horizontes
y sueños
invisibles
que se deshacen
imperceptibles
como arena
entre los dedos




soledad
abandono
piedras
rostros perdidos
de niños ausentes
ángeles
irremediablemente
cenizas al alba




revelaciones
claves
sin tiempo
espacios
reducidos
vidas
nómades
en la nada




restos
torturas
ahogos del tiempo
gestos que se repiten
que son máscaras
en la jaula
de los nuevos
y viejos abandonos





frutos puros
secretos dolorosos
olvidos reiterados
sombrías verdades
lívidas mañanas
placeres inocentes
tinieblas vacías
en la noche del mundo




lejana
gris
mar en celo
una lámpara
en la arena
palabras elegidas
música del agua
poesía




el adiós
en el viento
el rigor
del instante
perpetuo
tu amor
otra vez
y siempre




Homenajes




A Rubén Darío

Ejemplo de poeta
y padre nuestro
templo inmenso
de memoria viviente
ilustre predicador
en tierras de sombras
maestro cumbre
de tenaz presencia
compañero de ruta
de líricos consagrados
raíz y futuro
del idioma americano
símbolo de luchas
y utopías sagradas
estímulo del tiempo
y del poema encendido
duende incansable
de sabiduría infinita
testigo inmortal
de los astros y los sueños




A Miguel Ángel Bustos

Amanece en mi memoria
y como si estuviera aferrado
a una tabla en el viento
pienso en aquel poeta
que no pudo cambiar de destino
ensayo entonces una fábula
pero apenas puedo conmigo
desde el revés de la utopía
cuando las manos fueron arrasadas
y nos quedamos sin orillas
perdiendo en la barbarie
hasta el rezo en los altares
pero también me digo
que no hay lugar imposible
ni melancolía estéril
mientras seamos fieles
a la voz que anuncia
la fortaleza mística
de un corazón iluminado




A Francisco Madariaga

El tren de tu vida
partió de la última
estación cruzando
puentes y esteros
pantanos y memorias
entre nubes encadenadas
por almas errantes
que cabalgan libres
sobre los campos de gracia
y los palmares intensos
bajo una luna de versos
navegantes por los ríos
del paisaje apasionado
entre amores y misterios
compartiendo el lenguaje
de los hijos de las aguas
hasta quebrar el mundo injusto
con el canto sensible
de los pájaros del pecho de fuego
que en el atardecer absoluto
retornan al nido de lo eterno
en plenitud de poesía




A Ernesto Cardenal

Un poeta es un cantor
de secretos perdurables
como las viejas leyendas
de los indios americanos
con sus mejores imágenes
adorando el tiempo
de la nobleza perdida
entre collares y plumas
cuando los sueños pintados
ilustraban de sabiduría
el espíritu y los sabores
de universos inspirados
en dioses e ilusiones
de príncipes olvidados
en tierras invadidas
por vientos de tristeza
y dictaduras sanguinarias
porque aquella fue la historia
que una voz singular cantó
cuando los poetas como él
eran los verdaderos reyes
buscadores de flores




A Antonio Porchia

A pocos metros de la ribera
donde la luz de un barrio
se hace color en las chapas
pintadas de nostalgia y oro
hay una continuidad de frases
que sobrevuela insistentemente
hasta mezclarse con la historia
de un hombre de aire resignado
a quien recuerdan las palabras
que denominó simplemente “voces”
precisas y mágicas e inmortales
en este recurso de la memoria
de persistir a instancias
de la brevedad del poema
elaborado por manos humildes
como pidiendo permiso
después de inolvidables travesías
con la secreta inspiración
admirada por todos
de un mensaje que nos enseñó
a hacer del dolor que se sufre
el amor que se brinda




A Héctor Tizón

El escritor que narra
los secretos de la memoria
divulgando detalles
de historias infinitas
paisajes ignorados
exilios y derrotas
del norte castigado
donde habita la tristeza
al borde de las fronteras
del olvido y la pobreza
es el hombre que sueña
en la soledad
en el desamparo
en la resistencia
del silencio
al hablarle
a su pueblo
con el alma
en las manos
y merecer
la eternidad
de la palabra




A Olga Orozco

La noche de invierno se quiebra
en mil pedazos de agonía estéril
como un poema inconcluso en el fondo del mar
donde abundan las piedras que brillaron
en las nubes de tu cielo intenso
en la vigilia del perdón y los lamentos
y en la magia de tu solitaria audacia
que cruzo muros y cabalgo con los vientos
blandiendo espadas y nostalgias invisibles
hasta atravesar las fronteras del misterio
en que la vida y la muerte se unen
como la memoria del amor y las estrellas
y la piel confundida entre los huesos
despojados de paraísos imperfectos
acechando como relámpagos desconocidos
o banderas arrancadas a una traición
replegada en la inmolación de las sombras
y en la red de tus metáforas forjadas
desde lo mas profundo de tu alma
que nos dejo huérfanos de poesía
y habito la esperanza enseñando
a ver el mundo a través de una lagrima




A Juan Gelman

Él dijo que algún día la belleza vendrá
y cantó a los hijos negados de la historia
continuó lanzando versos ante el odio
creó poesía desde las ruinas de la poesía
prologó las batallas en poemas de Urondo
se afirmó en la memoria contra el sufrimiento
fue más que un grito solitario
alimentó de rocío nuestros olvidos
reunió en papeles los pedazos de un país
fue la casa en la soledad y el ostracismo
renovó la luz donde la sombra se acostó
abrazó el silencio desde la identidad
transformó los vientos en armas de coraje
tradujo la ira en la noche del mundo
fue otra vez la mañana en la ciudad despojada
el hombre de carne y metáforas y huesos
testigo viviente de un tiempo de tragedia
que nos enseña a ser dignos aun después de la muerte
hermano mayor en el largo camino
poeta de nuestras caídas y resurrecciones
que nos alienta desde el fondo del espejo
y será la belleza y vendrá por nosotros




A Carlos Santos

La magia profunda de
compartir el silencio
es un puente de nostalgia
entre la “pura transparencia”
y el compromiso incesante
de los que aun tenemos
en las manos la alegría
y en el alma el viento
que castiga injusticias
porque somos al mismo tiempo
la predicción y el tormento
el sueño ilimitado
la rueda de los años
que estalla en poesía
la tragedia y la voluntad
el pretexto y el dilema
la sombra definitiva
de aquel caminante
que se atrevió desde una esquina
a subir al cielo
para cambiar el mundo
y proclamar al hombre nuevo





A René Favaloro

“La tristeza que tuvo tu valiente alegría”

Federico García Lorca

En la tarde de un sábado
exactamente en la tarde
de un sábado distinto
del mes de julio
entre las dieciséis
y diecisiete horas
de una tarde de un mes
irrepetible y absurdo
una bala inexplicable
atravesó el pecho
de un hombre convertido
en espejo del alma
exactamente en esa tarde
en que un balazo imprevisto
se adueñó del corazón
y el silencio de la gente
hasta atravesar los muros
de la impotencia absoluta
en ese lapso y en esa tarde
en que la muerte
fue más vital y solemne
que el grito sin eco
de un hombre desesperado
en esa tarde de un mes
que ya nadie puede olvidar
exactamente porque la sangre
iluminó la tarde indiferente
de los corruptos del poder
envilecidos en ciénagas
de coimas e injusticias
siempre detrás del infortunio
de la pobre gente a la intemperie
siempre burlándose de la fe
de los que no tienen más que eso:
la increíble esperanza
que también fue de ese hombre
único e irremplazable
que atravesó su pecho
con un balazo digno
en una tarde de invierno
en que las almas sublimes
salieron a volar
y arrullaron el cielo
de los seres que aún muertos
no serán derrotados





Universos




Muchas veces
me he preguntado
si en la vida
todo ha sido dicho
al detenerme abruptamente
en medio de un poema
pero también es cierto
que hay señales o huellas
que nos ayudan a entender
el resultado del amor
y pensar como Eliot
al recuperar eso que se perdió
y volvió a encontrarse
al sentir que tus manos
disipan mis dudas
y abren la ventana
a los hijos que esperan
los nuevos versos
como esas nubes
que juegan
a dibujar fantasmas
en el cielo




“Antes de amarte, amor,
nada era mío”

Pablo Neruda


Puedo escribir
sobre el espejo
que hay detrás de mí
y no me alcanza
porque nada es lo mismo
ni la claridad
ni el viento que me cruza
en la tarde estremecida
ni el espacio
que mi memoria obstinada
retiene del pasado
porque hay un antes
y un después
en el vuelo nocturno
de mi sueño solitario
y son tus manos
otra vez
deslizándose en el tiempo
lo que cambia la vida
y me recibe
en la casa abierta
con el amor de siempre




"Recibe lo que hay en mí que eres tú”

Alejandra Pizarnik


Yo soñé
soñé que te soñaba
con el aura del viento
a la sombra de tu paso
como se sueña en un viaje
más allá del tiempo
cuando tuve la certeza
de que tu vida sería
un umbral de hierbas frescas
cuando en cada noche
y en cada día acompañé
tu señal inconfundible
creciendo en el reclamo
de lograr lo imposible
caminando a tu lado
entre senderos de caricias
con tus manos abiertas
a la suavidad del consuelo
como un espejo de amor
bello y profundo
que acunó a nuestros hijos
y le dio vuelo a mi alma




Queridos míos
soy nada más que una palabra
apenas un brillo de luz
en la tarde de invierno
afuera el viento tenaz
castigando la casa y los rosales
adentro el hogar de siempre
mis hijos estudiando
con sus libros y su promesa
creciendo a la par de los sueños
cuando todavía desde la cuna
nos colmaban de esperanzas
y hoy maduran el bello gesto
de dos cristalinos corazones
mientras tu tibia sonrisa
con ellos seducen el día
y crece en la poesía encontrada
sin sobresaltos ni exigencias
como un latido anticipado
que acompaña nuestro amor
al ritmo de las notas musicales
de un concierto de Rachmaninoff




“Un amor más allá del amor”

Roberto Juarroz


Esta mañana
el sol alumbró distinto
ni una sombra fue posible
encontrar en el jardín
las rosas abrieron
sus capullos
el limonero nos endulza
con el aroma de sus azahares
el cedrón estira orgulloso
sus ramas con hojas brillantes
todo parece distinto
mientras mis manos
se deslizan impetuosas
recorriendo el libro
en donde escribí
los versos más sentidos
aquellos que son semillas
que nos crecen de adentro
para agradecerle a la vida
la plenitud de tu gracia
que me alumbra de luz
esta mañana




Escribo en el viento
tengo la ilusión de hacerlo
desde que entendí
que al borde del jardín
todo era posible
y entonces disfruto
intensamente del silencio
y la esperanza que emerge
de los poemas de Juanele
abrigando mi alma
con el sueño de los míos
desafiando los días
con un ramo de versos
porque el lugar elegido
es la vida misma
y sólo hace falta
como Omar Khayyam
hace muchísimos años
“un poco de pan
un poco de agua fresca
la sombra de un árbol
y tus ojos”




A Reina


Ella va y viene
por el agreste fondo
reconociendo la aurora
y las noches tranquilas
mostrando sus manchas
de un tibio color pardo
libre y despejada
andando los pequeños espacios
de la casa y sus fronteras
compartiendo en plenitud
hasta el rumor transparente
de nuestros sueños y sus caricias
repetidas sin descanso
como si nada detuviera
el fervor de su instinto
y su infaltable ternura
que acompaña lo que amamos
en los silencios profundos
cantados por poetas
y en las tardes infinitas
tendida junto a mí




Al barrio de Monte Castro


El barrio es como la casa
donde germina el poema
habitado por almas ausentes
que junto a mí
transitan por las calles
las plazas y las sombras
los árboles añejos
las noches solitarias
la tristeza y los recuerdos
la iglesia de San Pedro
las panaderías y los bares
el inolvidable cine Febo
la escuela y el vivero
los pulsos secretos de mi gente
la esperanza y el ocaso
la generosidad que no se rinde
y la memoria de la tierra
que siempre va conmigo




A los viejos inmigrantes


La pagina en blanco
el cielo de humo gris
que despierta palomas al vuelo
dejando a la deriva una ciudad
vacilante entre el fastidio
y la ilusión de pensar en mañana
mientras tanto escribo
busco pistas a mi lado
y encuentro el viejo reloj
con la hora detenida
cuando mi abuelo lo dejó
al costado del camino
en un tiempo distinto
cuando las piedras y los recuerdos
y el agua ligera de otras orillas
eran huellas verdaderas
o eslabones de almas peregrinas
que soñaron un futuro
tan intenso y tan nuestro
y ahora están guardadas
una a una
en el arcón de la memoria




La abuela tejía
recuerdo que tejía
esas bufandas grises y blancas
cambiando de punto
casi por azar
como adivinando
el color del cielo
que acompañó desde su pieza
los momentos de cariño
y de silencio a su lado
la alegría incipiente
y las lágrimas que reprimía
en su rostro de frente ancha
su cabello intensamente oscuro
y aquel desfile de historias
que casi murmuraba
cuando la noche llegaba
y sus manos saludaban
su último vuelo
sobre el espejo





El poeta Giani Siccardi
se preguntó una vez
si no tuviéramos las palabras
y creo que después de sufrir
este hartazgo cotidiano
de palabras y extravíos
sólo puedo pensar en la imagen
que aún me queda del niño
saltando alegremente
como las ranas en los tablones
que flotaban en las tardes inundadas
de las calles de tierra del oeste
y el rumor de los árboles
que en las noches aliviaban
el calor de los veranos
cuando en las veredas sin límites
nos reuníamos en familia
a contar los bichitos de luz
y oír el arrullo de los grillos
el saludo de algún vecino distante
y la tranquilidad de pensar
en la paz de otros tiempos




A mi Padre Poeta

“Me has enseñado a respirar”

Juan Gelman

¿Quién puede decir?
¿Cómo puedo explicar lo que me pasa
cuando recibo de mi padre un mensaje poético
acaso escrito con palabras que surgen
dispuestas a conmovernos como sonidos de la vida?

No sé
tal vez en este tiempo en que las cosas
ya no vuelan sino se arrastran o se destruyen
recibir un saludo lírico es lo mismo
que un abrazo del campesino que siembra
del obrero que busca cambiar el mundo
del poeta que se descuelga de una nube
para iluminar la larga noche de nuestras carencias

no sé
pero si el aire el agua las montañas
el pan el libro la tierra
el último hombre libre
la espiga la rosa la pasión es posible
no sé
o quizás sólo puedo decir
que mi padre está conmigo
y es lo mejor que me puede pasar




No sé si el viento
divide a los seres
de las cosas imaginarias
o reales
no conozco el rostro
de la multitud
ni acepto la complicidad
de las sombras
apenas tengo la certeza
de que a pesar del tiempo
y del insomnio
puedo aún descubrir
el paisaje oculto
detrás del orden
natural de las palabras
o mirar a una rosa
con poesía en los ojos
rodeado de los míos
para avanzar aprendiendo
de las heridas de la tierra
como un hombre cautivo
de una forma de paraíso




El hombre es el lobo del hombre
y sin embargo y muy a pesar de Hobbes
el gran Dostoievski decía
que en la Tierra
no había más que una idea suprema
y es la de la inmortalidad
del alma humana
o como quiera que se llame
esta forma de trascender
por encima de las calamidades
y deserciones
que acostumbramos cometer
para no llegar a ninguna parte
pues no hay salvación posible
si no tomamos conciencia
del valor de nuestras manos
para transformar las piedras
en escuelas o pintar murales
con eslabones de niños
o simplemente liquidar
los arsenales de guerra
y saciar el hambre del mundo




“Y siempre habrá un relámpago que abra el bosque”

Enrique Molina


Al calor de nuestro oficio
de ver pasar los años
seguimos descubriendo
que somos una fauna atípica
apenas convencidos
que sólo
el que sabe habla
o armados de insólita ingenuidad
al asistir al derrumbe
de ídolos falsos
o negando el verdadero lenguaje
al desconfiar
de la conciencia del otro
y burlar su camino interior
como barcos
de papel empecinados
en travesías sin sentido
como gaviotas
errantes en la oscuridad
pero asombradas todavía
ante los profundos
destellos de la vida