martes, 17 de agosto de 2010

Poemas de David Antonio Sorbille en Triptico en Epsilon

DAVID ANTONIO SORBILLE

TRIPTICO EN EPSILON

EDITORIAL 3+1

AÑO 1998


“Este paisaje es mi alma
y será siempre mi alma.
Un espejo infinito para el cielo”.

Juan L. Ortiz



Decía Eliot
que “cada intento
es un nuevo comienzo”
entonces
surge la tarde
el viento y la palabra
y la tenue anunciación del poema
que cambia el tiempo
y la posibilidad
de verificar nuestro impulso
hasta confundirnos
con el libre vuelo
de los pájaros que cantan
en el jardín de tu nombre



El mar posee muchas voces
igual que los recuerdos
que conmueven el silencio
y los momentos que dedico
a pensar en lo perdido
y el horizonte recobrado
de los sentimientos filiales
que danzan alrededor
de mis preguntas y mis sueños



Amar es brindarse
poner en la mesa la ilusión
jugarse entero
no simular ni el gesto
ser simplemente
un alma que se entrega



Las manos y las palabras
tienen momentos
acaso pequeños instantes
que asumen el compromiso
de un mundo perdido
por otras palabras y otras manos



En la orilla del vuelo
las palabras surgen como gaviotas
que ascienden en el amanecer
como la última esencia
que en el sensible clima de los días
son el latido profundo de mi hogar



La casa y el exilio
el viento que cruza
la historia que padece
el ladrillo y el poema
aquel esfuerzo de entonces
el final y el principio
y el hogar que nos crece
como el árbol de la vida
que alguna vez plantamos



A mis Hijos

Alguna vez
les diré a mis hijos
que en esta época
donde ya no hay héroes
yo conviví con dos de los más grandes
recuerdo que fue un domingo
un lejano mediodía de Enero
que presencié el saludo franco
y afectuoso de ambos
ellos eran la vida
yo apenas un aprendiz
ellos eran el trabajo y la honestidad
yo apenas soñaba
ellos eran humildes gigantes
yo apenas un pequeño admirador
sólo pocas palabras cruzaron
luego el silencio los envolvió
uno estaba vencido y eterno
el otro estaba de pie y conmovido
uno estaba por partir
el otro permanecía firme y entero
uno había sido la lucha
el otro continuaba siendo el luchador
alguna vez
les diré a mis hijos
que aquello fue cierto
que mis lágrimas fueron ciertas
que uno de ellos
el gigante que continuó luchando
es mi viejo y el otro
el que finalmente descansaba
era también mi viejo



A mi Madre

No puedo hablar de mí
sin pensar en el camino
en la mujer
en los hijos
en los sueños
en el amanecer sin secretos
y en el crepúsculo intenso
en las palabras fáciles
y en el corazón abierto
de sus manos humildes y sabias
que reconstruyen en mi alma
infinitos refugios
para volver sobre mi
y pensar en el camino
en mi mujer
en mis hijos
en mis sueños
y en la grandeza de mi Madre



A Silvia

La vida renace en el momento de la pena
los recuerdos se desnudan impiadosos
la memoria denuncia el sacrilegio del olvido
las huellas se alimentan del silencio
la justicia clama otra vez en el desierto
las palabras se nutren de obligadas ausencias
la historia acecha entre promesas y traiciones
en el estéril simulacro de banderas perdidas
y sin embargo el asombro y tu perfume
el tiempo errante y las nubes de otoño
la poesía que llena tus manos de ilusiones
el mundo en tu rostro de maravilla luciente
la esperanza en el umbral de nuestro hallazgo
los caminos que se abren sin fantasmas
el alba encendida en tus ojos
nuestros hijos como semillas definitivas
y el amor sin pausas ni abismos
como albores de un sueño infinito



A mi Padre

Voy de la mano de mi alma
en forma lenta y apacible
aferrándome al bastón de los recuerdos
observando las casas y jardines
andando por sus calles
sintiendo al barrio
como la historia grande
percibiendo en mi camino
el mensaje de la infancia
y haciendo que lo sueños
que envuelven las antiguas imágenes
permanezcan detenidas
como acariciando la pausa
y esta madurez
que me da la vida



A Alfonsina Storni

Juveniles años
de menta y espinillo
amoríos solitarios
de poemas ocres
y maravillas de palabras
que vagan por las calles
rectas y grises
alumbrando en las sombras
con su espíritu desnudo
de primaveras y amapolas
arenas y aguas verdes
grito de dolor y rebeldía
junto a los sueños perdidos
al pie de una tumba abierta
en orillas lejanas



A Baldomero Fernández Moreno

El sol se ha puesto
sobre la gran ciudad
mientras la memoria
elabora palabras
que van a unirse
como eslabones
de sueños profundos
recorriendo calles
como si fueran recuerdos
de un hogar
de un barrio
de un simple gesto
detenido en el tiempo
y consagrado para siempre
desde el ingenio
y la sencillez del poema
hasta la cumbre
de su espíritu inmortal



A Alejandra Pizarnik

Breve
en el silencio profundo
que se quiebra
en las hojas marchitas
en la soledad
de los horizontes perdidos
en el mensaje sublime
de su excelso lirismo
en las hierbas frescas
en el lenguaje inconfundible
de sus sueños y versos
y las espinas que se clavan
en su espíritu indefenso
de mujer poeta
inmensa en su tristeza
recluida en el último rincón
de las almas que se lloran
en la ceremonia del adiós



A Roberto Juarroz

Los espejos se han roto
llevando sus poemas verticales
en el ascenso mágico
de su pensamiento liberado
entre sueños fugitivos
de palabras y preguntas
recluido en sombras
con respuestas quebradas
ante el sufrimiento inevitable
de su partida y su lirismo



A Juan L. Ortiz

Me imagino a Juanele
con su aura de poeta vital
enhebrando en las sombras
versos mágicos y musicales
alumbrando tinieblas
sintiendo la nostalgia del tiempo
sufriendo los años oscuros
la insensatez y las prohibiciones
alimentando el canto sonoro
del paisaje y la esperanza
volando con las mariposas
bajo la llovizna y en los campos
junto a los hombres pobres
ascendiendo en la memoria ilustre
siendo más intenso y sabio
cobijando entre las manos
el sueño imposible de los justos
hasta confundirse con la tierra
triste y en silencio
frente a su Gualeguay



A Pablo Neruda

Pablo de Chile tu estás
estás en la savia poética
en el hambre y en la pasión
en el tiempo y la consecuencia
en la esperanza y en la firmeza
en la caída y en la pureza
en las rocas y en el mar
en las algas y en el calendario
en la vegetación y en el espíritu
en el placer y en la mística
en la eternidad de tus voces nuevas
en la profundidad de tu oratoria
en la bonanza y en la ingenuidad
de tu vieja América
de tu Chile desesperado
el de las noches y los huracanes
el de tu isla de mil mores
el Pablo Neruda:
poeta total



A Leopoldo Marechal

La tierra vibra después de la siembra
el silencio es arcilla y puente de voces
los tiempos padecen de caídas y fulgores
pero hay señales latentes y vigorosas
de centauros y laberintos que celebran
el éxtasis por la rosa que brilla
y el notable talento del maestro ausente
que desde el arte conmovió las sombras
colmado de heroísmo y soledad madura
sin vacilar ante el elogio o el absurdo
desafiando el ostracismo de cenizas
y los sofismas y vanos artificios
de los dueños de batallas traicionadas
en las fiestas del fuego y la vergüenza
que atraviesan la historia impunemente
hasta encender los argumentos de sus obras
innovando desde el símbolo y la ironía
junto a sus inseparables musas convocantes
y el estilo místico de sus manos abiertas
de inclaudicable creador cuya vida digna
anunció al mundo su genio literario
en el 1900 un 11 de Junio