domingo, 11 de abril de 2010

SUSANA FERNÁNDEZ SACHAOS

Susana Fernández Sachaos: Docente y Escritora. En 1990 fundó el espacio de investigación literaria en la Biblioteca del Docente Municipal, y posteriormente, continuó en la Biblioteca Miguel Cané de esta Capital. Poco antes de estos años realizó cursos de Arte oriental, sobre todo de cultura japonesa, con el Profesor Osvaldo Svanascini que influyeron en su formación y creación artística. Desde 1991 coordina talleres con la modalidad de lectura con fines de escritura y Oratoria, disciplina en la cual se capacitó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Ha dirigido la publicación El Boletín y colabora en la revista La Guillotina. Ha participado en numerosas antologías y publicó "En el principio el barro, la palabra esperaba”, Imprenta Tipo, Poemas, 1ª Edición, Quilmes, 1997 y 2ª Edición multilingüe (en francés, inglés, italiano y portugués), Quilmes, 1998; “Luz, más luz”, Antología de taller, Imprenta Tipo, 1998, y “Eterno retorno”, poemario, Editorial Nueva Generación, 1999. Inéditos: “Por siempre las rosas”, poemario y “Ángelus”, poemario. Se especializó en Arte digital y agregó a su expresión poética escrita obras del contexto de la Poesía Visual; que es un espacio donde confluyen e interactúan varios lenguajes: la palabra, las bellas artes, elementos semióticos y el vasto espacio de los símbolos. Al respecto ha participado y fue premiada en diversos eventos culturales y comparte la conducción de ciclos literarios de singular prestigio. Asimismo, forma parte del Consejo de redacción de la revista-libro de poesía Barataria y de la revista Ápices, Gráfica y Digital. Colabora en la revista Generación abierta, que dirige Luis Calvo, y es una gran conocedora de la poética de Mallarmé, Verlaine, Breton, Ginsberg, Whitman, Pound, Borges, Elvio Romero y Pablo Neruda, entre otros.


Poema de Susana Fernández Sachaos

Redondela
A las gaviotas
A mi padre

Ahora que rosas y lilas,
pintan la madrugada,
una gaviota se posa
sobre un mar de rieles,
sobre los hierros de Redondela,
estación de Pontevedra.

Las huellas de olas cercanas
traen rumores, ondas.
Mis palabras se quedan
con las manos vacías.
Ahora es mi asombro
el que descansa entre
el mar y los rieles.