domingo, 21 de marzo de 2010

YOLI FIDANZA

Yolí Fidanza: poeta y prosista nacida y residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina). Varios de sus poemas musicalizados por Rita Paolucci, forman parte del compac disc “Rita canta a los poetas”, editado en 2001. Sus poemas figuran en antologías de Argentina y España. Colabora con publicaciones literarias de su país natal, como de España y Canadá, en este país en programas de apoyo a la declaración de Naciones Unidas contra toda violencia ejercida sobre la mujer. Poemas suyos fueron traducidos al francés, italiano e inglés. Su obra poética está compuesta por los siguientes libros: “Entrañable oficio” (Agón, 1991); “Oficio de luna plena” (Metáfora, 1992); “Romance de Anacaona” (Mefáfora, 1993, Premio “El encuentro de Dos mundos”, Puebla, México, 1992); “La voz de Aldina” (Metáfora, 1994); “De peregrinaciones y prodigios” (Metáfora, 1994); “Mujer, celebración de luz y sombras” (Metáfora, 1995, segunda edición: Ediciones Iniciales, 1997); “Juegos de la memoria. Mujer y siglo” (Vinciguerra, 1999); “Poemas 1991-2004” (Vinciguerra, 2003); “Fragmentos de un discurso amoroso” (Alción Editora, 2005, edición bilingüe, español-francés) y “El universo de Ramona Montiel” (LiterArt Ediciones,2007).Para comunicarse con la autora: yolifidanza@arnet.com.ar


MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997), de Yoli Fidanza


Duelo

Calcuta, setiembre de 1997


No como fuente de luz que encandila

ni como estrella que ofrece

desde tan lejos rutilante brillo.

Apenas luz de cirio de cera pura

dando calor secreta, largamente.



Llama temblorosa de cirio

cuidada por manos esclerosadas.

Ojos alerta consolando miserias

gesto de dar amor multiplicado

y cama limpia para una muerte digna.



En cada pobre ella ve a Dios

y se entrega sin buscar respuestas.

Ay de aquella pregunta:

Madre, si como todo el pan que me diste

¿qué haré mañana con mi hambre?



Ay la otra, la de César Vallejo que hago mía

si otro busca en el fango huesos, cáscaras

¿cómo escribir después del infinito?



Yo, que necesito de respuestas,

creo que es Dios quien calla,

entonces fiel a mi oficio

elijo para el duelo las palabras de un niño:



No lloremos, la Madre no está muerta

de tan cansada duerme.



Entre la oscura gente no vacila la luz del cirio

ni las lluvias monzónicas lavan la esperanza de un hijo.